Escuchar podría entenderse como un proceso pasivo o silencioso, pero no lo es. Puede, en cambio, ser una estrategia para hacer ruido. A lo mejor somos una multitud rizomática, a la vez ensordecedora y atenta, compuesta por células entrelazadas y autoorquestadas dispuestas a evaporarse y cambiar de estado mientras escarban su propia supervivencia, sanación y autogobierno. Esta multitud diversa, tan indeterminada como contingente, se activa en un número grande de pequeños glitches que descomponen la imagen nítida, que subvierten y fracturan las realidades que buscamos recomponer.

¿Cómo nos escuchamos mutuamente? ¿Cómo entendemos cuándo es momento de apoyar o cuándo de liderar la acción? A veces, el papel de una voz es apoyar y potenciar el solo de otra, mientras que en otras ocasiones es quien propone una improvisación para que el resto del grupo haga el acompañamiento. Otras veces tocamos todos juntos en un gran tutti. Algunas otras, lo mejor que podemos hacer es callar, sin que eso implique permanecer inmóviles sino, por el contrario, componer un silencio que prepara la entrada y la acción colectiva. Cuanto más profunda es nuestra disposición de escucha, más interesante y compleja es la sinergia que construimos y el resultado que creamos. 

Auditum 2021 suena, ensaya, interpreta y se mueve a través de la audición activa del presente, consciente de cómo la memoria resuena en frente nuestro mientras estremece y disuade al futuro de tomar otros caminos. Nos plantamos a presenciar el estallido, sembrar ecos de las memorias de la conmoción, y especular futuros estruendosos que reafirmen su soberanía desde el encuentro y el tejido común, para revivir y explorar potencias emancipatorias que florezcan en nuestros territorios.